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sábado, 3 de octubre

Los tres principios de la polaridad: rajas, tamas y sattva

Rajas, tamas y sattva: los tres principios o cualidades de la energía con los que trabaja la terapia de polaridad, y cómo se reequilibran en la sesión.

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En la base de la terapia de polaridad hay una idea sencilla: la energía del cuerpo no se mueve de una sola manera, sino a través de tres cualidades o principios. Vienen de la tradición india —los llamados gunas— y en la polaridad describen cómo circula y se reequilibra la energía. Se conocen como rajas, tamas y sattva.

Rajas · el movimiento

Rajas es el principio activo, el del impulso y la expansión. Es la energía que se pone en marcha, que mueve y transforma. Cuando predomina, hay actividad, empuje e iniciativa; en exceso, puede aparecer como tensión, aceleración o dispersión.

Tamas · el reposo

Tamas es el principio receptivo y de arraigo. Es la energía que consolida, que da forma, descanso y estructura. Aporta estabilidad y capacidad de sostener; en exceso, puede vivirse como pesadez, bloqueo o estancamiento.

Sattva · el equilibrio

Sattva es el principio neutro, el del equilibrio y la claridad. Es el punto de calma desde el cual rajas y tamas pueden armonizarse. Cuando sattva está presente, el movimiento y el reposo se compensan, y aparece una sensación de serenidad y presencia.

Cómo lo trabajamos en la sesión

En la polaridad no se trata de eliminar ninguno de los tres, sino de volver a equilibrarlos. Los tres son necesarios: el impulso de rajas, el reposo de tamas y la calma de sattva. Cuando uno domina demasiado o falta otro, el cuerpo lo nota. El trabajo manual suave, la respiración y la atención al ritmo de cada persona ayudan a que la energía vuelva a circular entre estos tres principios y encuentre su punto de equilibrio.

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